Mataró es una sucursal

Mataró no tiene un buen futuro ya que acumulamos demasiados años cediendo nuestra soberanía municipal a Barcelona y Madrid. La explicación es simple: el PSC de Mataró es una sucursal de los socialistas de Barcelona que, a su vez, dependen de lo que decidan en la calle Ferraz en Madrid, es decir, el PSOE. Nos guste o no, la realidad es la que es.

El problema se agudiza aún más si miramos el resto de formaciones políticas: el PP depende de Barcelona, pero sobre todo de Madrid y, además, se está convirtiendo en un partido residual en Cataluña, con lo que no es una opción viable para ocupar la alcaldía de Mataró.

En Ciudadanos nos encontramos con la misma situación, dependen de lo quiera Inés Arrimadas y sobre todo, del representante de la extrema derecha: Albert Rivera (no lo digo yo, lo dicen algunos medios de comunicación franceses).

Y lo mismo con ERC y la CUP. Con ellos, como mínimo restamos depender de las decisiones de Madrid, pero tampoco recuperamos nuestra soberanía municipal, pues seguiremos a expensas de las sedes de Barcelona. El caso de ICV y el PDeCAT ya es de órdago pues, además de depender de lo que se diga desde la capital, hay que estar a la expectativa que se aclaren con sus propias decisiones, pues están cambiando tantas veces de nombre que da más la sensación que quieren camuflarse para seguir manteniendo su cuota de poder que no tener un proyecto real y efectivo para Mataró.

Ahora mismo, el único partido que no tiene ninguna dependencia de Barcelona o Madrid es VOLEMataró. Así que por ahora, en política, es el gran valor que tenemos en Mataró para recuperar nuestra soberanía municipal. Necesitamos un partido que no se pase el día pendiente de las instrucciones que les puedan llegar por fax, correo, WhatsApp o en sobres desde estas dos ciudades.

Mataró es la sucursal para dar el salto a otras esferas

El hecho que casi todos los partidos tengan sus sedes en Barcelona y Madrid genera una situación muy extraña, pero que conocemos muy bien las personas que no formamos parte de esa clase: usar la política municipal para escalar posiciones dentro del partido y tener más cuota de poder. No es la primera vez, ni será la última, que un político aprovecha el poder que tiene desde el municipio para usarla de trampolín para acceder a otros niveles dentro del partido.

Un buen ejemplo de ello es Xavier García Albiol, exalcalde de Badalona. Sus salidas de tono y exabruptos le situaron en la mejor posición para acceder a la presidencia de su partido. A partir del 21 de diciembre, la historia cambió y ante la casi desaparición de su partido del Parlamento catalán ofreció su dimisión. El PP seguramente la aceptará cuando esté formado el gobierno. Supongo que le quiere mantener como líder hasta que se agote la posibilidad de unas nuevas elecciones. Ese será el momento en el que muy probablemente vuelva a la política local y a Badalona.

La pregunta es, ¿tenemos que correr el riesgo de tener un alcalde, alcaldesa, o representantes públicos que siempre tendrán la tentación de pensar en su carrera y no en Mataró? Lo importante es que su lealtad sea para con los ciudadanos de Mataró y no hacia consejos, juntas, secretarios o presidentes que viven a muchos kilómetros y que desconocen la realidad de nuestra ciudad.

A día de hoy, Mataró es una sucursal del PSC, un departamento más dentro de su organigrama que gestionan como consideran, por lo que su prioridad no somos las personas, la ciudadanía, sino el Parlamento catalán, el Congreso o el Parlamento Europeo. De nosotros depende que deje de ser una sucursal de un partido (PSC, ERC, ICV, PDeCAT, PP, C’s, CUP) y se convierta en una ciudad que piense en ella y en el futuro de su gente.

Antonio Blázquez